martes, 23 febrero 2010

Triglicéridos: el compañero del colesterol

8223_232232201085259.jpgLa semana pasada hablamos de colesterol y para complementar ese post, el de hoy se centra en los triglicéridos, otra forma de grasa que circula por nuestra sangre.

Tal como decíamos del colesterol, los triglicéridos pueden encontrarse en nuestro cuerpo como consecuencia de la ingesta de alimentos que los contienen o por la propia producción del hígado. Sin embargo, entre colesterol y triglicéridos podemos encontrarnos con una ligera confusión acerca de los distintos tipos de lipoproteínas existentes; he aquí la clasificación:


Tipos de lipoproteínas y valores normales en sangre:
Quilomicrones: son los triglicéridos que proceden directamente de los alimentos.
VLDL (Very Low Density Lipoproteins): lipoproteínas de muy baja densidad. Son los triglicéridos que el hígado fabrica por sí mismo a partir de carbohidratos y de calorías.
LDL (Low Density Lipoproteins): el llamado colesterol malo, puede formar arteriosclerosis.
HDL: (High Density Lipoproteins): el llamado colesterol bueno, se reutiliza o se excreta por la bilis.
El nivel de colesterol deseable es de 160 mg / dl; el nivel de colesterol normal es de 200 o 220 mg / dl. Los valores normales de triglicéridos son 50-160 mg / dl en hombres y de 45-150 mg / dl en mujeres.


Dieta adecuada contra el exceso de triglicéridos.
Si se tiene una hipertrigliceridemia (exceso de triglicéridos), conviene adoptar una dieta pobre en grasas. Las grasas que contengan los alimentos deberían ser Omega 3, que como sabemos, se encuentra sobre todo en el pescado azul y en aceites vegetales.

Los alimentos lácteos deberían ser bajos en grasa o desnatados, y hay que vigilar con el exceso de azúcar de la miel, los zumos de frutas azucarados, la bollería, etc. Se recomienda también comer más legumbres, en detrimento de carnes rojas.

En caso de que se nos detecten triglicéridos altos, conviene siempre consultar a un especialista para determinar la causa de este problema y así decidir el mejor método para combatirlo. Puede ser, por ejemplo, que nuestro organismo tenga una tendencia natural a generar el triglicérido endógeno (desde el hígado), con lo que tendremos que reducir en nuestra dieta las cantidades de carbohidratos, y comer pasta, cereales y pan integrales.

Existe también la posibilidad de que el problema sea consecuencia del modo que tiene nuestro cuerpo de procesar el consumo de alcohol, el cual, si no es moderado, contribuye a la fabricación endógena de triglicéridos. Puede, finalmente, que el problema tenga un origen hereditario. Pero como decimos, éstos son elementos que sólo puede determinar el especialista y que en todo caso nos permitirán atacar con más acierto el origen del desequilibrio.

Otras consideraciones:
El sobrepeso es una de las condiciones que más asociadas están a los niveles excesivos de triglicéridos.

En este sentido, y tal como ocurre ante otros problemas similares, cuando se nos detecta un nivel excesivo de triglicéridos pensamos en seguida en la opción de hacer ejercicio físico de forma intensiva para conseguir resultados rápidos. Sin embargo, el problema que nos ocupa requiere más bien la realización de un ejercicio suave y prolongado. Caminar entre media hora y una hora o ir en bicicleta puede ayudarnos mucho en este caso.

Dejar un comentario