lunes, 05 abril 2010

La matronatación (I)

29093_848420109256.jpgSuele decirse que los adolescentes inteligentes tienen la mente más abierta y entrenada gracias al diálogo y la relación que mantuvieron con sus padres de pequeños. Pero las actividades que podemos realizar para tener este tipo de relación, provechosa tanto desde el punto de vista emocional como desde la perspectiva del desarrollo, son varias; una de ellas, sin duda, es la matronatación.

Primeras experiencias.
La matronatación es una actividad de estimulación acuática. El padre, la madre o ambos juegan en el agua con el bebé y le ayudan así a acostumbrarse a desenvolverse en un nuevo medio.

Pero ¿en qué consiste? La matonatación, en un principio, consiste en hacer que el bebé pierda el miedo al agua, cosa que puede conseguirse acunándolo entre los brazos y llevándole en un “paseo” por la superficie. También se utilizan elementos didácticos como tablas, aros, flotadores o pelotas para poner en práctica juegos que se repiten de una clase a otra, generando con ello un aprendizaje. Los padres, por su parte, tienen un rol basado principalmente en proporcionar seguridad a los pequeños.



Beneficios de la matronatación.

Los principales beneficios de la matronatación son los siguientes:

El niño pierde el miedo al agua y aprende lo más básico de la natación.
Las sesiones en el agua le permiten mejorar su coordinación motriz y le dan una mayor autonomía que mejora progresivamente.
El ejercicio “entona” al bebé, que experimenta un mayor apetito además de beneficios respiratorios y cardiovasculares. Como consecuencia del ejercicio físico, el bebé estará también más relajado, dormirá mejor y tendrá un humor probablemente mejor que el de los bebés sedentarios.
El ejercicio en el agua conlleva un mayor grado de sociabilización del pequeño con sus iguales: los padres y los niños que comparten las sesiones en el agua interactuarán con el bebé y le ayudarán a desarrollar sus facultades sociales.
Centrándonos en las relaciones dentro de la familia, la relación afectiva entre padres e hijos se intensifica en la medida en que los primeros aportan un apoyo que los pequeños utilizan para ganar seguridad en sí mismos y un cierto grado de autonomía. Además, la matronatación es un buen recurso cuando, por ejemplo, el bebé se encuentra en fase de lactancia materna y el padre quiere tener también una experiencia que estreche el vínculo emocional entre él y el pequeño.


Cuándo empezar. Algunos consejos.
Pueden empezar con la matronatación todos los niños desde que son recién nacidos hasta aproximadamente los siete años. Sin embargo, se aconseja esperar a que el niño llegue a los cuatro meses de edad, porque entonces su sistema inmunológico se habrá desarrollado y será más capaz de afrontar el medio acuático. Conviene saber que la facilidad para adaptarse al agua será mayor cuanto más temprano sea el contacto del niño con el agua.

Las sesiones en el agua duran entre media hora y 45 minutos y pueden hacerse unas tres veces por semana. Sin embargo, se aconseja empezar por ejercicios de un cuarto de hora de duración, ya que no hay que olvidar que la actividad en el agua requiere un esfuerzo que es aproximadamente el que se necesita para realizar el mismo ejercicio cuatro veces en tierra.

Como es obvio, se aconseja consultar con el pediatra antes de llevar el niño a sesiones de matronatación, y se recomienda también no hacerle comer antes de la sesión, acudir a la piscina con un calzado con suela antideslizante, etc.

Dejar un comentario