lunes, 12 abril 2010

La matronatación (II)

10264_214214201013618.jpgComo djimos en el anterior post, la matronatación es una práctica saludable a distintos niveles para padres e hijos. Se trata de una combinación de juego, estímulo y experiencia afectiva que refuerza el tono físico del bebé, sus capacidades cognitivas y psicomotrices y también la relación con sus padres.

Autonomía (o no) del bebé.

Hoy podemos profundizar en algunos de los conceptos y conocimientos vinculados a la matronatación.

Por ejemplo, hay que recordar que los bebes tienen algunos reflejos innatos, como el de succión, el de presión y el de la glotis. Esto equivale a decir, entre otras cosas, que cuando el pequeño no traga agua cuando queda sumergido en el agua, porque bloquea las vías respiratorias de forma natural. La matronatación, pues, contribuye a que ese reflejo instintivo se convierta en un acto voluntario.


Sin embargo, este hecho no tiene que hacernos pensar que el bebé es autónomo en el agua. Muchos adultos atribuyen a una autonomía excesiva a los pequeños en la piscina, sobre todo porque ven el medio acuático como una continuación del líquido amniótico en el que se encontró el niño durante los meses de gestación. Pero hay que tener claro que en rigor, los niños no aprenden a nadar solos hasta los 4 o 5 años, y que antes de ese momento no podemos atribuirles una autonomía en el agua que en realidad no tienen.

La piscina.

Conviene asegurarse de que la piscina tiene un uso específico para la matronatación, y si tiene otros usos, evaluar en qué medida afectan éstos al estado del agua.

Las dimensiones de la piscina suelen ser de 6m x 4m.

Dado que el padre y/o la madre deberá calmar la inquietud inicial del pequeño mediante la voz, conviene evitar los horarios de máxima afluencia porque el ruido interferiría en la relación y excitaría innecesariamente al pequeño.

Es recomendable asegurarse de que tanto vestuarios como piscina cumplen los requisitos de higiene necesarios y que el nivel de cloración del agua de la piscina de matronatación está adaptado a los pequeños. A los adultos suelen corresponderles un 1% y a los pequeños, la mitad aproximadamente.

Preparación.
Antes de acudir a la piscina podemos realizar un pequeño entrenamiento tanto desde el punto de vista del bebé como desde la perspectiva de los padres.

Puedes poner al bebé no en su bañera pequeña sino en la grande, contigo. Así aprendes a sostenerle y después en la piscina sujetarás al recién nacido con mayor confianza.

Puedes aprovechar para empezar a acostumbrarle a una temperatura del agua ligeramente inferior. La de la piscina rondará los 32 grados, por lo que podemos ponerla a unos 34.

Puedes entrenar la que será tu función en la piscina: contagiar seguridad al niño mediante tu presencia y sobre todo tu contacto corporal. Para empezar a familiarizarle con el nuevo medio, puedes colocarte sentado/a en la bañera y poner al bebé de frente, con los pies apoyados en tu barriga y con una mano sujetando su cabeza. Con la otra puedes jugar con él o chapotear con el agua.

Otras recomendaciones a recordar.
Como dijimos, se recomienda esperar hasta los 3-4 meses para empezar con la matronatación. Con todo, hay que tener en cuenta que el miedo al agua se va adquiriendo conforme el niño va creciendo. El momento idóneo para iniciar la matronatación es después de los 4 meses y antes de que cumpla su primer año.

Consulta antes con el pediatra.
No dejes al bebé solo cerca del agua.
Pide la cualificación profesional del personal monitor.
Evita los horarios de comida y sueño del bebé.
Utiliza zapatillas para no resbalar.
Recordatorio: beneficios para el crecimiento.


Como sabemos, reducir el entorno del bebé a la cuna, al cochecito o a los brazos maternos y paternos no es malo, pero tampoco es necesario. Los psicólogos y pedagogos llaman la atención sobre la importancia de los primeros años de vida en materia de desarrollo cognitivo y psicomotriz, años que acostumbran a descuidarse un poco en ese sentido al confiar los padres en la proximidad de la entrada del niño en el colegio.

Por cuanto respecta a la coordinación motriz, la mejora se da gracias a la riqueza de movimientos en un momento que de otro modo quedaría reducido al gateo. La natación, como sabemos, es un método idóneo para que la madre mantenga el tono muscular durante el embarazo, porque la flotabilidad del agua permite ejercitarse sin realizar un esfuerzo excesivo; estos mismos beneficios se reproducen para el cuerpo del recién nacido.

Con la matronatación, los bebés aprenden a ser más observadores y creativos. Muchas madres hablan de la matronatación como de un ejercicio que da lugar a un pequeño despertar de ciertas facultades del pequeño, el cual, por ejemplo, se muestra más amigable. También aprenden a concentrarse mejor gracias a la necesidad de realizar ejercicios mecánicos.

Comentarios

He tenido la oportunidad de vivir junto a mi bebé la experiencia de la matronatación. Empezamos a ir a una piscina juntos cuando tenía 4 meses y ha sido, sin duda, una vivencia inolvidable que afianzó nuestro contacto. Resulta increíble ver cómo coordinan los movimientos en el agua, aún siendo tan pequeños, cómo se desenvuelven con libertad y confianza. No olvidaré nunca su primer chapuzón... Una experiencia que recomiendo: ¡bebés al agua!

Anotado por: María Martín | jueves, 06 mayo 2010

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