jueves, 06 mayo 2010

Tabaquismo: quemando mitos

mayo_2_bienestar_280.jpgDurante años, el tabaquismo nos ha acompañado. Su aceptación social y los intereses que le rodean han hecho, incluso, que sus efectos se hayan ocultado. Así, en la consciencia colectiva se han instalado muchos mitos y creencias que hoy los datos desmienten. Dejar de fumar es caro, los impuestos del tabaco cubren los costes de su uso, los ambientes libres de humo perjudican a la hostelería… la lista de mitos es numerosa. Hoy nos centraremos en desmontar sólo algunos de ellos.


Los tratamientos psicológicos y farmacológicos son caros. Falso.
La salud es la primera razón y la más importante para dejar de fumar. Pero si con eso no basta, hagamos cuentas. Un fumador gasta una media de 949 euros al año en tabaco. Este ahorro puede suponer una semana de vacaciones en la playa o una cuota de la hipoteca.

Los cigarrillos light no hacen daño. Falso
Los cigarrillos bajos en nicotina y alquitrán tienen el resto de los componentes iguales que los cigarrillos convencionales, y también son cancerígenos. El tabaco light fue lanzado al mercado para atraer a un sector de fumadores más preocupados por su salud. Lo que sucede es que al pasar a cigarrillos más suaves, los fumadores aumentan la cantidad que fuman para obtener el mismo grado de nicotina.
¡Negocio redondo!

Los impuestos del tabaco cubren los costos de su uso. Falso
Los ingresos del estado por impuestos que gravan el tabaco son cuantiosos, pero no cubren los gastos socio-sanitarios que acarrean. Para que así fuera, en España, por ejemplo, la cajetilla debería costar el doble. En general, en países desarrollados, las personas que fuman generan un 25% más de gasto sanitario. En nuestro país, gran parte de los costes impuestos por los fumadores al conjunto de la sociedad no las paga precisamente el estado, sino los particulares y las empresas privadas.

Veamos las cifras. En 2008, el estado español recaudó unos 9.266 millones en concepto de impuestos sobre el tabaco, según datos del la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Sin embargo, el gasto total que procedía del tabaquismo ascendía a 14.700 millones. En esta cifra se contabilizan los 6.870 millones que cuestan en términos sanitarios EPOC, asma, cáncer de pulmón, enfermedad cerebrovascular y enfermedad coronaria. Es decir, sólo cinco de las enfermedades que causa el tabaquismo. Las empresas, por su parte, asumieron un coste de unos 7.840 millones (un 76% debido a la pérdida de productividad
por el consumo de tabaco en el lugar de trabajo y un 20% a costes adicionales
de limpieza).

Los ambientes libres de humo perjudican a la hostelería. Falso
Los hechos demuestran todo lo contrario. Cuando entró en vigor la Ley antitabaco, el sector previó pérdidas del 25% de sus ventas por su culpa. En 2008, facturaron unos 2.200 millones más que en el ejercicio anterior, mientras que los locales libres de humo mantienen incrementos constantes del 3% en su facturación.

Esta tendencia se confirma en otros países: En Inglaterra, un 20% de los no fumadores se hicieron asiduos de las discotecas tras la entrada en vigor de la prohibición; en Italia, el público aumentó un 9,6% en bares, cafeterías y restaurantes; y en Francia el beneficio de los restaurantes creció un 18%.

El humo del tabaco sólo afecta a los ojos y a la garganta del fumador involuntario. Falso
Cuando el cigarrillo se quema espontáneamente, sin ser aspirado, se origina la corriente secundaria, de la que procede gran parte del humo que inhala el fumador involuntario. Los niveles de nicotina y de alquitrán en la corriente secundaria del cigarrillo son tres veces superiores a los de la principal, y la concentración de monóxido de carbono, cinco veces mayor. El humo ambiental del tabaco tiene 69 elementos cancerígenos y es causa comprobada de varias enfermedades que pueden provocar muerte en fumadores pasivos.

En los niños, el tabaquismo pasivo causa neumonía, bronquitis, asma e infecciones del oído. Su rol como fumadores pasivos en niños asmáticos es con mucha probabilidad el origen de problemas para dormir, como sonambulismo, o respiración dificultosa. Según concluye una investigación llevada a cabo en el Hospital Pediátrico de Cincinati con 219 niños asmáticos de entre 6 y 10 años que convivían con por lo menos un fumador.

Dejar un comentario