martes, 13 julio 2010

El equilibrio emocional de la familia

salud_familiar280px.jpgLos tipos y modelos de familia han evolucionado y cambiado con el tiempo. Pero el núcleo familiar sigue siendo lo más importante para los españoles, un ancla a la hora de afrontar las dificultades y salir adelante. Eso no significa que no surjan conflictos y crisis en nuestra familia, sino que seamos capaces de afrontar los problemas y salir airosos de ellos.


Por lo general, cuando hablamos de salud mental o equilibrio emocional nos referimos a enfermedades personales. Sin embargo, el núcleo familiar también tiene, o no, un equilibrio emocional. De la forma en que sea capaz de afrontar las dificultades, podremos decir que es o no disfuncional. Por el contrario, muchas enfermedades mentales en un miembro familiar son potenciadas por familias disfuncionales.

Por eso, de los lazos afectivos, las formas de comunicación eficaz o la capacidad de derribar barreras que impiden las relaciones interpersonales entre los miembros depende en buena parte la buena salud de todos y cada uno de los que conforman esa familia.

Familias sanas y disfuncionales
Cada familia tiene sus singularidades y no hay una igual a otra. Sin embargo, todas tienen subgrupos distinguibles, como padres, hijos, pareja, etc. Cuando estos grupos tienen clara su función y entre ellos existe una buena comunicación y relación, la familia tiende a funcionar adecuadamente. En las familias “sanas” existen límites claros, la jerarquía está bien definida, se establecen vínculos de afecto profundo, sus miembros se sienten aceptados y expresan su parecer sin temor al rechazo. Estas familias estarán capacitadas para asumir los cambios y las crisis.

Las familias que no logran un equilibrio o estabilidad presentan síntomas de una disfunción o problema. En un extremo pueden llegar a generar violencia intrafamiliar, drogadicción o alcoholismo en alguno de sus miembros. Cuando nos encontramos con una familia “enferma” en sus relaciones entre ellos (lo que no significa que individualmente lo estén), es importante acudir a los especialistas (psicólogos, terapeutas familiares, psiquiatras, etc.) que pueden ayudarnos a encontrar las fortalezas para restablecer una situación de equilibrio.

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