domingo, 16 enero 2011

La peor herencia para nuestros hijos

18_enero280px.jpgUn estudio ha demostrado que los padres que consumen grasas y azúcares en exceso predisponen a sus hijos a sufrir enfermedades del metabolismo, como la diabetes.


Hasta hace poco tiempo no se pensaba que los mamíferos pudiesen transmitir a sus crías características que no estuviesen en sus genes, sin embargo, científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) han demostrado que esto no es así y que un padre puede transmitir a sus descendientes determinados problemas de salud adquiridos por malos hábitos de vida.

Para llegar a esta conclusión hicieron pruebas con ratas macho a las que alimentaron con exceso de grasas, lo cual les acarreó problemas de obesidad e intolerancia a la glucosa. Posteriormente aparearon dichas ratas con otras sanas y descubrieron que las crías heredaban los mismos problemas de salud del padre.

Por primera vez, esta investigación ha demostrado que un factor ambiental no genético, como es la dieta, puede desencadenar un problema diabético en los hijos. Esto nos hace pensar en la necesidad de cuidar nuestra alimentación, evitando el exceso de grasas y azúcares, no sólo porque es imprescindible para nuestra calidad de vida, sino también para la buena salud de nuestros futuros hijos.

La mayor influencia, la de las madres
El caso de las patologías transmitidas de madres a hijos es más relevante ya que cualquier mujer con sobrepeso es más propensa a dar a luz niños gorditos, con futuros problemas de salud. La falta de vitaminas y minerales, así como una diabetes mal controlada, también pueden provocar malformaciones muy graves en el niño, como la espina bífida. Ésta es una afección de la médula espinal que afecta al aparato locomotor y al cerebro, y provoca problemas de movilidad, deformidades, alteraciones del control urinario e intestinal, etc.

Para evitarle cualquier problema a su futuro hijo, la mujer embarazada debe tomar una dieta equilibrada, en la que no falten lácteos, fruta, verduras y hortalizas, huevos, cereales, legumbres, carne y pescado azul.

Por el contrario, y para evitar transmitir enfermedades al feto, la embarazada debe prescindir de embutidos curados o semicurados, así como de carne o pescado crudos y de animales de caza, ya que podrían contagiarle la toxoplasmosis. También están completamente prohibidos los productos no pasteurizados, como la leche cruda o los quesos frescos caseros. Ciertos pescados como el pez espada, la lubina de mar o el atún no son aconsejables durante el embarazo al ser peces que pueden haberse contaminado con una toxina llamada metilmercurio, que causa daños neurológicos al bebé.

Dejar un comentario