jueves, 07 julio 2011

Embarazada en verano

salud, embarazadas, bebe, verano, calor, sol, vacacionesPesadez, cansancio, mareos y dificultades para respirar son algunos de los inconvenientes con los que tendrán que lidiar las mujeres embarazadas en verano. A fin de evitar este tipo de malestares es importante tener en cuenta algunas rutinas saludables que ayuden a soportar mejor el calor.


Es imprescindible mantenerse bien hidratada, por lo que llevar consigo una botella de agua es vital. En caso de sentirse muy agotada durante el día, echarse una siesta de una media hora, dejando que entre corriente por la ventana, puede resultar beneficioso para acabar de superar el día. Otros hábitos necesarios para combatir las altas temperaturas son:

• Tomar el sol: por supuesto que puede darte el sol en la tripa, siempre y cuando uses un protector de factor 30 como mínimo, ya que un exceso de melanina puede derivar en cloasma. Es importante evitar el sol en las horas que pega fuerte, puesto que las embarazadas son más susceptibles de quemarse, por lo que siempre es mejor cobijarse a la sombra y salir a la calle a primera o a última hora del día.

• Bañarse y nadar: en el agua la futura madre se sentirá muy ligera, siendo donde mejor podrá ejercitarse. Así, mientras cumpla una serie de normas (no bañarse sola, en aguas sucias u hondas, en corrientes peligrosas, con mal tiempo, con síntomas de parto, dilatación o habiendo expulsado el tapón mucoso; acabando exhausta…) no habrá ningún problema. Es más, la natación es excelente para refrescar la temperatura corporal y disminuir la compresión del nervio ciático. Lo ideal es hacerlo boca arriba comprimiendo los abdominales. En cualquier caso, no deben hacerse inmersiones en profundidad porque la presión puede afectar a los órganos del feto.

• Ropa: no uses nada de ropa ajustada, lo mejor es utilizar piezas frescas de algodón o lino, de colores claros y holgadas. Así se evitará la aparición de irritaciones o similares en el torso mejorando la transpiración. En cuanto al calzado es mejor comprarse zapatos con algún número de más, que no aprieten en exceso el pie y hechos de materiales naturales.

• Irse de vacaciones: a no ser que el médico recomiende lo contrario, no existe ningún impedimento para viajar durante las vacaciones. En caso de hacerlo en avión es importante hacer ejercicios con piernas y pies para reactivar la circulación, además de evitar permanecer sentada durante un largo periodo. En cuanto al destino, lo ideal en estos casos es acudir a un balneario o spa donde nos den todo hecho y nuestra única preocupación sea la de disfrutar y relajarnos. Si se quiere ir a países exóticos, hay que tener precaución con las vacunas necesarias, ya que algunas no son compatibles con el proceso de gestación.

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