miércoles, 10 agosto 2011

Tensión baja en verano

salud, bienestar, tensión, mujer, verano, calorEn años en los que sufrimos un verano caluroso con altas temperaturas no es de extrañar que aumenten los casos de desmayos por bajadas de tensión. Esto se debe a que cuando la presión sanguínea resulta más baja de lo habitual se producen síntomas como mareos, vértigo y nauseas, entre otras cosas. Además, en el caso de las mujeres esto suele ser más habitual si se padece una menstruación abundante, debido principalmente por la pérdida de hierro.


El exceso de calor de estas fechas provoca con más facilidad hipotensión, producido por la falta de presión arterial en algunas zonas del cuerpo como el cerebro, corazón, riñones, arterias periféricas y el sistema nervioso central, de modo que éstas no reciben el suficiente flujo de sangre. Aun así, no se pueden determinar unos niveles concretos para todo el mundo, puesto que dependiendo de las condiciones de la persona lo que para alguien puede ser hipotensión para otro será su estado normal.

Así, se puede diferenciar entre diversos tipos: la hipotensión ortostática, la más habitual, suele producirse por cambios bruscos en la posición corporal (levantarse rápido); la hipotensión mediada neuralmente afecta sobre todo a niños y jóvenes cuando pasan mucho tiempo de pie; y finalmente la hipotensión grave está producida por una pérdida brusca de sangre debido a accidentes cerebrovasculares, anafilaxia, hemorragias, ataques cardíacos o infecciones graves.

Hábitos contra la hipotensión
Aunque padecer tensión baja puede estar influido por diversos elementos como la ingesta de alcohol, algunos medicamentos (ansiolíticos, antidepresivos, analgésicos, diuréticos…), diabetes, arritmias, insuficiencias cardiacas, etc. lo cierto es que es en la época estival cuando la presión sanguínea disminuye con más facilidad debido a las altas temperaturas del exterior. Asimismo, es importante que para paliar los síntomas (mareos, vómitos, desmayos, palpitaciones, dolor de cabeza, vértigo…) se sigan algunas pautas saludables como permanecer hidratado continuamente, bebiendo mucha agua o recurriendo al té o infusiones de regaliz para subir la tensión; llevar una dieta equilibrada, aumentar mínimamente la ingesta de sal en las comidas, evitar salir a la calle o realizar esfuerzos en las mayores horas de sol, no pasar mucho tiempo de pie y, en casos más graves, su médico le puede administrar algún tipo de tratamiento como sangre por vía intravenosa, antibióticos o algún otro tipo de medicamento.

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