jueves, 18 agosto 2011

Hidratar la piel en verano

salud,verano,hidratar,piel,sol,calorPasar mucho tiempo fuera de casa debido al buen tiempo, aunque se trate de un hábito saludable, también tiene sus propias desventajas referidas a la salud de nuestra piel. Los excesos de una exposición prolongada al sol y una mala hidratación aumentan considerablemente los casos de cáncer de piel y envejecimiento prematuro, por lo que es importante ser precavidos y tener en cuenta ciertas consideraciones.


En esta época del año es cuando nos vemos más expuestos a agentes externos que castigan nuestra dermis, y es que el calor es uno de los factores que más deshidrata la piel. Además, ésta se mantiene húmeda por culpa de la sudoración, quedando expuesta a algunas infecciones.

Asimismo, hay que contar con que los rayos ultravioletas del sol se tornan muy peligrosos si estamos bajo ellos durante largo tiempo, llegando a modificar la estructura de nuestra piel debido al desgaste del colágeno y, por consecuencia, resecándola en exceso. Esto junto a otros elementos como el viento seco, el cloro de las piscinas, el agua salada del mar y la arena dañan considerablemente en este sentido, por lo que es muy importante seguir unos cuidados básicos, como beber abundante agua y comer frutas y verduras para darle a nuestro organismo las defensas necesarias y cuidar nuestra piel.

Tratamientos contra la deshidratación
Uno de los requerimientos más importante es usar un buen protector solar con factor como mínimo de 25. Para ello lo ideal sería, con la piel bien limpia, aplicar media hora antes de salir de casa nuestra crema hidratante habitual y después añadir la crema protectora, la cual deberemos aplicar cada dos horas.

Además, es básico fijarse que la crema diaria que usemos contenga fórmulas antioxidantes (vitaminas A, C y E, coenzima Q10, hidrolizado de colágeno, aceite de oliva, caviar, ADN polimerizado, oro, cobre…) y que estén enriquecidos en ácidos grasos de la familia del Omega 6, como el aceite de argán o la almendra dulce. También es importante no usar ropa hecha de tejidos que pudieran provocar alergias u hongos, no compartir toallas de baño y no frotar la piel con ellas, reducir la exposición al sol todo lo que se pueda, descansar las horas de sueño suficientes y vigilar por si se sufriese de fototoxicidad (fotoalergias, piel atópica…).

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