lunes, 14 noviembre 2011

¿Cuándo tener el siguiente bebé?

42805_161116112011165317.jpgA pesar de que la llegada al mundo de un bebé es una experiencia vital irrepetible y enriquecedora, comienza con ella una época de dedicación en la que se multiplican las tareas y se tiene menos tiempo para la vida conyugal si no se saben gestionar bien las responsabilidades que entraña ser padre. Sin embargo, una vez se ha decidido apostar por crear una familia, el ritmo de crecimiento de esta puede ser un tema controvertido para una pareja: puede ser que uno de los padres (o la madre, si se trata de una mujer en solitario) apueste por tener un niño al poco tiempo de tener el primero y que otro desee esperar más tiempo. Los argumentos a favor y en contra de tener un segundo hijo seguido del primero y no espaciar más el tiempo son variados, y van desde los motivos médicos y físicos hasta los relacionados con la pareja y el crecimiento psicológico del menor.


Existen varios factores ginecológicos a considerar para tomar esta decisión: los médicos recomiendan esperar un año mínimo para volver a gestar otra criatura. Pasado ese tiempo hay más garantías de que la mujer se haya podido recuperar del parto de manera adecuada y no se pone en riesgo el proceso de maduración del siguiente feto engendrado. Si se trata de un parto por cesaria, el tiempo aumenta hasta un año y medio o dos, dependiendo de la decisión del profesional médico, que seguramente también valorará otros factores como la edad de la madre, las condiciones obstétricas, el tamaño del bebé, etc.

Otro punto decisivo es la edad de los padres: aunque existen garantías médicas para asegurar la maternidad más allá de los 35 años de una mujer, pasada esta barrera no conviene ser demasiado atrevida. La formación de parejas estables o el alcance de una comodidad económica son factores que cada vez se retrasan más en nuestra sociedad y que condicionan la decisión de tener niños porque se suele producir a un edad cercana a esta barrera de los 35 años. Si se desea, además, tener un segundo, muchas parejas se ven en un dilema, porque tal vez ronden esta edad clave y no desean que sus hijos tengan mucha diferencia de edad entre ellos.
Entre los factores psicológicos a considerar encontramos los que afectan al primer hijo: la maduración de un bebé durante los dos primeros años de vida permite crear un vínculo muy importante con la madre y pasado este tiempo podrá alcanzar una autonomía propicia para comenzar a relacionarse y aceptar de mejor grado a un nuevo miembro de la familia.

Decidir tener un nuevo miembro en la familia cuando acaba de llegar el primer hijo es una decisión en la que confluyen muchas consideraciones en las que se deben ponderar adecuadamente.

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