jueves, 01 diciembre 2011

Aún muchas familias confían en la automedicación

automedicación, medicamentoLa automedicación es una práctica muy extendida y arraigada en nuestra sociedad. La falta de tiempo suele ser la causa principal para no ir al médico y administrarse uno mismo los medicamentos.
Esta práctica puede acarrear problemas aún conociendo por experiencia los efectos del medicamento: la mayoría de personas no son conscientes de que pueden tener efectos secundarios inesperados a pesar de haber tomado ese medicamento en ocasiones anteriores sin ninguna reacción adversa. Por eso, en caso de decidir automedicarse debe hacerlo de una manera responsable, respetando los siguientes consejos:


1. No tome ningún medicamento que deba ser prescrito por un médico, sin su previa supervisión.
2. Pida consejo al farmacéutico en caso de necesitar medicamentos que no requieren receta médica.
3. En caso de embarazo, lactancia materna, enfermedades crónicas o si se trata de niños, consulte siempre al médico antes de tomar ningún medicamento.

En caso de que los síntomas continúen o su estado empeore deberá consultar a su médico, no se puede estar medicando por un periodo largo de tiempo aunque se trate de un medicamento sin receta. Debe informar a su profesional médico de cabecera acerca de todos los medicamentos que ha tomado, incluyendo tratamientos naturales, vitaminas, suplementos dietéticos, etc. Ante cualquier duda, debe consultar bien el prospecto para consultar los efectos secundarios e informarse para qué dolencias está prescrito, así que procure guardarlo para posteriores consultas. Asimismo, debe guardar el embalaje original porque éste contiene la fecha de caducidad, el número de lote y protege el contenido adecuadamente. Y, sobre todo, procure no mezclar alcohol con su medicación, ya que puede afectar a sus capacidades, por ejemplo, para conducir.

Si la automedicación de, por ejemplo, antipiréticos y analgésicos se hace de manera irresponsable puede provocar efectos negativos como una hemorragia digestiva, insuficiencia renal, enfermedad hepática por abuso del paracetamol o síndrome de Reye por abuso del ácido acetilsalicílico (que afecta el hígado y el cerebro).

Si el abuso se produce con antibióticos, el problema puede ser aún más grave, sobre todo si se da una suspensión precipitada del tratamiento, lo cual genera una resistencia por parte de las bacterias a los tratamientos.

El uso inadecuado de antiácidos producen alteraciones en el uso de fósforo por parte del organismo, provocando deficiencias en la estructura ósea, e incluso se su abuso de ha relacionado con la aparición de Alzheimer. También puede ocasionar daños renales que pueden resultar irreversibles.

Otros abusos que pueden resultar más graves están relacionados con los descongestionantes nasales: si se supera la dosis aconsejada pueden actuar sobre el sistema nervioso central y pueden ocasionar taquicardia, convulsiones, alteración del estado de conciencia e, incluso, en raras ocasiones, la muerte.

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