jueves, 05 enero 2012
El tratamiento de la artrosis
En espalda, cuello, zona lumbar, cadera, rodilla, manos, zona trapecio-metacarpiana (rizartrosis), pies... La artrosis puede afectar a cualquier articulación del cuerpo aunque se debe estar atento a sus signos ya que suele aparecer de manera discreta y progresiva.
Sus inicios pueden confundirse con molestias tras realizar ejercicio o algún esfuerzo físico. Y si no se presta atención a los posibles antecedentes familiares ni a sus signos, ni se trata de forma adecuada con un especialista, su evolución puede ser negativa.
Aunque toda forma de artrosis debe ser tratada, la que afecta a las rodillas, la gonartrosis, puede llevar a un alto nivel de discapacidad si no se le presta atención, ya que impediría ejercer con garantías desplazamientos y actividades motoras básicas.
En su estado más grave, la coxartrosis o artrosis en las caderas también puede causar una grave incapacidad: en esta zona provoca dolor o rigidez en caderas, ingles, parte interior de los muslos o rodillas.
Lumboartrosis (vértebras lumbares) y cervicoartrosis (vértebras cervicales) son los nombres que recibe la artrosis de la espina dorsal. Provoca rigidez y dolor en el cuello o en la parte baja de la espalda aunque también puede generar deterioro funcional, debilidad o adormecimiento en brazos y piernas.
Curiosamente, la artrosis en los dedos suele presentarse sólo en algunas familias, lo que la convertiría en algo hereditaria, aunque es también a las mujeres a las que más afecta, especialmente después de la menopausia.
Por la acción de la artrosis, la superficie del cartílago se rompe y se desgasta, lo que genera fricción de los huesos, dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación. Con el tiempo, la articulación pierde su forma original, crecen espolones y se desprenden trozos de hueso y cartílago.
Ya que no existe un tratamiento definitivo, la medicación para mitigar los síntomas es una de las primeras alternativas. Los antiinflamatorios y analgésicos alivian el dolor y la rigidez de la articulación, aunque para ralentizar la progresión de la enfermedad se utiliza el sulfato de glucosamina.
Una alternativa no farmacológica es la fisioterapia y el tratamiento con calor local, que constituyen un tratamiento muy adecuado para los síntomas de la artrosis en los dedos, por ejemplo. Si no, se puede intentar realizar ejercicios de rehabilitación en la articulación dañada, muy válida para diferentes partes del cuerpo.
La vía quirúrgica permite solventar o atenuar algunas de las malformaciones o desgastes producidos por la artrosis en estados muy avanzados de la enfermedad. En quirófano también se pueden colocar prótesis en sustitución de ciertos huesos dañados, aunque sobreviene un peligro posterior de rechazo, desprendimiento o encaje incorrecto con el resto de huesos.
10:22 Anotado en GENERAL, PSICOLOGÍA Y SALUD | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: artrosis, huesos, tratamientos, articulaciones, desgaste, menopausia, mujeres

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