martes, 17 enero 2012

Disfunción eréctil: causas y tratamientos

difunción eréctil,pene,hombre,salud sexual,relación sexual,tratamientoEl 12% de los hombres de entre 25 y 70 años padecen disfunción eréctil. Si se tiene dificultad para mantener la erección y tener relaciones satisfactorias hay que ponerse en contacto con un médico para comprobar cuál es la causa.


Cuando la disfunción eréctil está causada por un problema fisiológico normalmente suele ser como consecuencia de una enfermedad de corazón, de ciertas dificultades neurológicas u otras relacionadas con las hormonas.

Tan solo el 20% de casos de disfunción masculina se deben a problemas psicológicos como la depresión o la ansiedad.

Para determinar un diagnóstico, el médico estudiará los datos clínicos y realizará unas preguntas sobre sus relaciones de pareja para descartar que la causa sea psicológica.

Posteriormente, se realizará un examen físico que incluyen datos de los sistemas vasculares para detectar defectos del corazón, pruebas neurológicas y endocrinas, así como una exploración del aparato genital del individuo para comprobar que el problema no resida ahí.

En último lugar, se realizarán pruebas en el laboratorio para observar los niveles de glucemia y testosterona.
Según el caso, el paciente será clasificado en una de las siguientes clasificaciones: Riego Bajo, Intermedio o Alto. Los casos más graves son los de pacientes con problemas severos cardiovasculares, que hayan padecido anginas de pecho, arritmias de alto riesgo o infartos de miocardio recientes.

Dependiendo de su causa, se pondrá en marcha un tratamiento para solucionarlo, ya que cada persona y grado requerirá una metodología propia.

La opción más conocida en los últimos años debido a la popularidad que adquirió gracias a los medios de comunicación es la basada en el tratamiento farmacológico.

Con el nombre de Viagra como referente, estas pastillas ayudaron a muchos hombres con problemas a conseguir una vida sexual satisfactoria, aunque Cialis o Levitra, con principios activos similares, también se añadieron a esta revolución sexual.

Otra de las soluciones puede ser la medicación con antidepresivos como tratamiento psiquiátrico. Y el tratamiento hormonal con testosterona que, aunque poco frecuente, se administra a través de parches, píldoras o inyecciones.

La terapia transuretral (la aplicación local de medicamentos a través de la uretra) y la inyección intracavernosa (administración de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina) activan los procesos físicos que provocan la erección y se deben aplicar antes de la relación sexual.

Los implantes peneanos y la cirugía, que se utiliza en menos de un 1 por ciento de los casos de impotencia, son opciones poco habituales ya que sus modificaciones son irreversibles y suelen ser un tratamiento costoso al que se recurre como una última opción.

Otra posibilidad a la que los especialistas suelen recurrir en contadas ocasiones son los aparatos de vacío, que provocan la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección.

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